El sabía que sus ojos eran especiales: grandes , claros con pestañas que abanicaban el aire;
sabía usar perfectamente esa mirada hipnótica tan suya
Desde niño supo que ese era su mayor atractivo. Conseguía lo que quería, simplemente con quedarse mirando fijamente a las personas. Nunca abrió la boca para pedir las cosas
En el colegio se salvaba de los castigos. Bajaba la mirada al suelo y luego miraba al profesor de tal manera que quedaba sin aplicar el castigo
Ya en la adolescencia sus conquistas fueron interminables. Ninguna chica se le resistía. Miraba a las chicas lentamente de abajo arriba y se paraba en sus ojos
Luego todo, consistía en pedir o en tomar .
Hasta ayer
Mientras iba al trabajo en el tren de cercanías, jugaba a inquietar a las viajeras. Las miraba y esbozaba una sonrisa. Siempre recibía otra por respuesta...menos ayer
La chica se percató de su presencia, pero ni le sonrió ni agachó la cabeza como las demás, es más: ni se inmutó.
Hizo otro intento, pero la mirada de la chica iba al infinito, transpasándole como si fuera invisible.
En la siguiente estación, ella se ha bajado, un instante después lo hizo él
La ha seguido pero sus ojos, por primera vez se han perdido entre la multitud.
Ese día se sintió ya para siempre, uno más

a veces los ojos leen otros ojos, con faltas de ortografía
ResponderSuprimirMe ha encantado Javier, lo he traspasado a una vivencia a un sentimiento, si es eso, a veces los ojos leen otros ojos y estos tienen faltas de ortografía. Gracias por abrir estos mis ojos.
ResponderSuprimirUn abrazo.
a veces hay ojos que no saben callar
ResponderSuprimirun beso
Si no hay transparencias...
ResponderSuprimirMe gustó Javier
un beso
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